Mostrando entradas con la etiqueta misa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta misa. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de abril de 2009

Santa Semana

El domingo pasado fui a misa, a la iglesia del parque Kennedy. Creí que la virgen lloraría, que me quemaría con el agua bendita o que el cura me pondría cabe, pero no fue así. Además en Miraflores está prohibido discriminar, así que entré. Mi mamá y mi abuela se pusieron en primera fila y yo las seguí. Sentí que era Ultra VIP en la misa. Movía la boca sin esforzar mis cuerdas vocales simulando que me sabía las canciones. Olor a perfume de señoras. Bastante gente mayor, ambiente muy tranquilo, era día soleado. Yo con sueño hasta que el padre interrumpió mis pensamientos cuando empezó a advertir levantando el dedo índice que en semana santa uno no debe ir de campamento. De pronto sonreí con la mirada perdida en el piso de mármol recordando los campamentos en la playa que tuve hace años.

Recuerdo que llegábamos en una combi contratada para todos, previo punto de encuentro, en mi casa. La carpa, mi bolsa de dormir, mi mochila con panes de molde bien helados y aplastados en la mochila, latas de atún, Gatorade, mi cepillo de dientes, ropa para abrigarme en la noche. También ayudaba a cargar por momentos el cooler con los tragos que pesaba como si lleváramos un difunto. Algunos para las 6:30pm, que oscurecía, ya estaban ebrios. Campamentos alrededor de nosotros. Era oscuridad, música, frío, gente bronceada, fogatas, sonido de las olas, pies descalzos en la arena, olor a bloqueador en mi piel bronceada. No sabía si comer un atún o guardarlo para más tarde. Veía parejas agarrando cerca a la orilla. Yo regresaba de color rojo camarón casi con quemaduras de tercer grado, con arena en pelo y harto del atún. De pronto una señora que está a mi izquierda me pasa la voz para darme la paz y me trae a la realidad. No tengo malos recuerdos de los campamentos así que le recomiendo al padre ir de campamento.

martes, 3 de marzo de 2009

ULTRA VIP

Hace poco fui al rave de Armin Van Buuren y tuve la suerte de conseguir entradas Ultra VIP. Ultra Vip no estaba a la venta, solo es para la “gentita” como me dijo quien me las entregó. Qué divertido era cuando entramos al evento. Había una cola larga para los que tenían entrada general y otra menos larga para los VIP, pero cuando vieron que yo era Ultra VIP entré por una cola especial, que no tenía gente ante la mirada de sorpresa de los demás. Teníamos baño aparte de los VIP o general, los que éramos Ultra VIP no íbamos a orinar donde alguno de general lo había hecho.

Qué interesante seria poder comprar una de estas pulseras y usarlas en la vida diaria. ¿Se imaginan? Vas a tomar una combi y está llena, pero como tienes tu pulsera de ULTRA VIP, bajan a la anciana con paquetes que ocupa el asiento reservado y el cobrador pone un trapito blanco para que te sientes. Vas a un supermercado y al mostrar tu pulsera abren una caja especialmente para ti y evitas hacer cola. Estás en un restaurante lleno y al enseñar tu pulsera expectoran a una pareja que está festejando su aniversario para que te puedas sentar y los mozos hacen reverencia mientras pasas. Vas a hacer tu horario en la universidad y ya no hay cupo. Pero como eres Ultra VIP viene el decano y te arma el horario como tú le digas y si no hay en el horario que quieres, contratan un profesor especialmente para ti. Llegas en tu auto a una intersección y está en rojo, le muestras tu pulsera al policía de tránsito y cambia la dirección del tráfico para que puedas pasar rápido. Llegas a misa y no hay sitio, pues al ciego que estaba adelante ocupando tu sitio lo mandan al fondo junto con la que vende estampitas. Llegaste tarde al colegio, universidad o al trabajo y te cierran la puerta en tu cara, pero como eres ULTRA VIP, te abren las puertas y te extienden una alfombra roja.

En Lima y en todo el mundo se tiene que hacer esa diferencia para los eventos, VIP y general. Pero es divertido saber que ahora hay Ultra VIP y no me extrañaría que pronto tengamos Ultra Platinium Vip, siempre se va a querer separar a la gentita del resto. Lo malo que me han malacostumbrado, ahora no pienso ir a ningún evento si es que no soy Ultra Vip nuevamente.