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jueves, 2 de abril de 2009

Santa Semana

El domingo pasado fui a misa, a la iglesia del parque Kennedy. Creí que la virgen lloraría, que me quemaría con el agua bendita o que el cura me pondría cabe, pero no fue así. Además en Miraflores está prohibido discriminar, así que entré. Mi mamá y mi abuela se pusieron en primera fila y yo las seguí. Sentí que era Ultra VIP en la misa. Movía la boca sin esforzar mis cuerdas vocales simulando que me sabía las canciones. Olor a perfume de señoras. Bastante gente mayor, ambiente muy tranquilo, era día soleado. Yo con sueño hasta que el padre interrumpió mis pensamientos cuando empezó a advertir levantando el dedo índice que en semana santa uno no debe ir de campamento. De pronto sonreí con la mirada perdida en el piso de mármol recordando los campamentos en la playa que tuve hace años.

Recuerdo que llegábamos en una combi contratada para todos, previo punto de encuentro, en mi casa. La carpa, mi bolsa de dormir, mi mochila con panes de molde bien helados y aplastados en la mochila, latas de atún, Gatorade, mi cepillo de dientes, ropa para abrigarme en la noche. También ayudaba a cargar por momentos el cooler con los tragos que pesaba como si lleváramos un difunto. Algunos para las 6:30pm, que oscurecía, ya estaban ebrios. Campamentos alrededor de nosotros. Era oscuridad, música, frío, gente bronceada, fogatas, sonido de las olas, pies descalzos en la arena, olor a bloqueador en mi piel bronceada. No sabía si comer un atún o guardarlo para más tarde. Veía parejas agarrando cerca a la orilla. Yo regresaba de color rojo camarón casi con quemaduras de tercer grado, con arena en pelo y harto del atún. De pronto una señora que está a mi izquierda me pasa la voz para darme la paz y me trae a la realidad. No tengo malos recuerdos de los campamentos así que le recomiendo al padre ir de campamento.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Envejecer en Lima

Ayer fue mi cumpleaños, me agrada mi edad, pero me pongo a pensar si quiero envejecer aquí en la capital de la piratería. Ser viejo, porque esa es la palabra ofensiva o no, en el Perú es muy particular. No me gustaría usar el pantalón arriba del ombligo con una correa que tiene como hebilla la inicial de mi nombre esperando ser atendido por la lenta cajera del Banco de la Nación para que me den mi pensión que equivale a una noche tranquila de juerga de Omar Machi. Tener que ser el que se queja en la combi enfrentando a un oloroso cobrador y un chofer con poco sentido de auto conservación. Detestaria tener que ir a programas concursos y menearme de manera sinvergüenza y tirando mi dignidad y honor al piso para que me den una cocina surge o una plancha de papel higiénico en el programa donde premian a "la estrellita de mi barrio". No quiero ir con pitos y matracas coloridas a una huelga en el centro de Lima exigiendo el cumplimiento del decreto ley 453012 en el cual se otorga a los pensionistas 10 soles de aumento. No sé si me pondría a escuchar radio felicidad que en realidad debería ser radio tristeza, porque la música que ponen no es para alegrarse. La impotencia sexual seria como estar vegetal, no le encontraría sentido a la vida. Siendo impotente ya no podría disfrutar de las calatas en el "Chuculúm" o de mi calendario caliente de las malcriadas que me regala mi diario "El Trome". Ya no podría encontrar trabajo y solamente me quedaría ser taxista y recibir insultos de todo calibre por la gente estresada de la hora punta. Tendría que ir a misa ya que estando más cerca de la muerte seria mejor estar bien con la religión en caso sea verdad todo lo que antes no creía. Pero por otro lado tendría ventajas, como el asiento reservado, sentarme adelante así mi muerte es más que segura en caso de choque. En el cine pagaría menos, lo malo es que probablemente a la mitad de la película me quede dormido o mi incontinencia urinaria me obligue a salir de la sala. Bueno desde ahora creo que trataré mejor a los viejitos porque pensándolo bien su vida no es muy divertida aquí. No, ¿A quién miento? Me iré a Miami cuando sea viejo y me broncearé como la vieja de la pelicula "There's something about Mary" usando mi tangita de leopardo.