
Se te hace tarde para trabajar o estudiar. Ninguna
combi pasa vacía. Caballero
nomás tienes que subir a una
combi porque tampoco pasan taxis
vacíos o simplemente te dijeron "no voy". Ya en la
combi luego de meter barriga y pasar
frotándote de
costadito con las espaldas sudosas de las personas
aprisionadas y llegar casi al medio de ésta escuchas una voz
aguardientosa que te grita "
avanza". Intentas escapar de la tortura de radio programas o la
cumbia del chofer con tus
audífonos. De pronto ves un asiento, eres feliz porque tu culito sentirá lo duro y placentero de la silla de plástico, vas a viajar en
VIP. Te sientas y una esquina más allá sube una vieja canosa con caminar lento y perfumada con medio
frasco de colonia y maquillada como si se tratase del
joker y la voz
aguardientosa grita ahora: "Asiento reservado". Te paras ante la mirada de reojo de la gente y no recibes ni las gracias de la perfumada. Un
frenón que casi te saca la rodilla de su lugar. Alguien que te empuja. Interrumpen tu lectura de los avisos que se encuentran en toda la
carcocha que vibra
pidiendote permiso. Sientes olores extraños por momentos. "Pasaje" te grita la voz
aguardientosa y pagas. Ves la hora y quieres que pase rápido la luz verde sino llegarás tarde, pero alguien desde dos cuadras alzó la mano de manera desesperada y corre cargando 2 bolsas pesadas y coloridas para poder alcanzar el carro que te llevará temprano a tu destino supuestamente. La luz cambia a rojo. El
viejito con poco aliento llega 30 segundos después a la puerta y pregunta: "¿Vas para
mangomarca?" La luz está en verde ahora. El chofer sin responderle simplemente se limita a coger el
cráneo de calavera con ojos rojos que tiene su palanca poniendo primera y empieza a avanzar sin dejar subir al despistado que no sabia que carro estaba parando. Tiempo perdido. Ahora como si faltará gente en este vehículo sube una orquesta con guitarras, bombos y charangos vestidos como día festivo. No es una serenata por tu cumpleañ

os, tampoco una broma de D
amián y el T
oyo. Tocarán tan fuerte que no te dejarán escuchar música en tus
audífonos. Encima dicen: "Disculpen por interrumpirles su lindo viaje".
Cachosos. Tocan algo que nunca habías escuchado. Te
estresas más. Pides en mente que se callen, que se bajen, que se queden sin voz, que te saques la
Tinka pronto para comprar un auto y
así atropellarlos a todos. Vas a bajar al fin. Esta vez tienes que poner en práctica lo que viste en el programa de deportes extremos sobre el paracaidismo. Tendrás que saltar mientras el auto no se detiene. La voz
aguardientosa grita "Pie derecho" Bajas en medio de la pista y toreas dos autos. Llegas a la vereda y empieza tu día.