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jueves, 25 de diciembre de 2008

Hora punta

Se te hace tarde para trabajar o estudiar. Ninguna combi pasa vacía. Caballero nomás tienes que subir a una combi porque tampoco pasan taxis vacíos o simplemente te dijeron "no voy". Ya en la combi luego de meter barriga y pasar frotándote de costadito con las espaldas sudosas de las personas aprisionadas y llegar casi al medio de ésta escuchas una voz aguardientosa que te grita "avanza". Intentas escapar de la tortura de radio programas o la cumbia del chofer con tus audífonos. De pronto ves un asiento, eres feliz porque tu culito sentirá lo duro y placentero de la silla de plástico, vas a viajar en VIP. Te sientas y una esquina más allá sube una vieja canosa con caminar lento y perfumada con medio frasco de colonia y maquillada como si se tratase del joker y la voz aguardientosa grita ahora: "Asiento reservado". Te paras ante la mirada de reojo de la gente y no recibes ni las gracias de la perfumada. Un frenón que casi te saca la rodilla de su lugar. Alguien que te empuja. Interrumpen tu lectura de los avisos que se encuentran en toda la carcocha que vibra pidiendote permiso. Sientes olores extraños por momentos. "Pasaje" te grita la voz aguardientosa y pagas. Ves la hora y quieres que pase rápido la luz verde sino llegarás tarde, pero alguien desde dos cuadras alzó la mano de manera desesperada y corre cargando 2 bolsas pesadas y coloridas para poder alcanzar el carro que te llevará temprano a tu destino supuestamente. La luz cambia a rojo. El viejito con poco aliento llega 30 segundos después a la puerta y pregunta: "¿Vas para mangomarca?" La luz está en verde ahora. El chofer sin responderle simplemente se limita a coger el cráneo de calavera con ojos rojos que tiene su palanca poniendo primera y empieza a avanzar sin dejar subir al despistado que no sabia que carro estaba parando. Tiempo perdido. Ahora como si faltará gente en este vehículo sube una orquesta con guitarras, bombos y charangos vestidos como día festivo. No es una serenata por tu cumpleaños, tampoco una broma de Damián y el Toyo. Tocarán tan fuerte que no te dejarán escuchar música en tus audífonos. Encima dicen: "Disculpen por interrumpirles su lindo viaje". Cachosos. Tocan algo que nunca habías escuchado. Te estresas más. Pides en mente que se callen, que se bajen, que se queden sin voz, que te saques la Tinka pronto para comprar un auto y así atropellarlos a todos. Vas a bajar al fin. Esta vez tienes que poner en práctica lo que viste en el programa de deportes extremos sobre el paracaidismo. Tendrás que saltar mientras el auto no se detiene. La voz aguardientosa grita "Pie derecho" Bajas en medio de la pista y toreas dos autos. Llegas a la vereda y empieza tu día.