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domingo, 25 de octubre de 2009

Entre locos y locas.


Recuerdo cuando tenía 15 años y subí al avión listo para 5 horas de viaje, tenía mis audífonos listos para escuchar mi música, tristeza por abandonar algunos familiares y felicidad por ver a otros. Me senté al lado del pasillo y a mi costado un extraño. Me hizo conversación cuando me saqué los audífonos por un momento para cambiar las baterías de mi reproductor de ese entonces. Entre preguntas que uno consideraría normales y diplomáticas para alguien que recién conoces, surgió un comentario del señor cuarentón. “No veo las horas de llegar a mi casa y aplicarme un enema para dormir relajadito” Mi mirada fue pasmada por unos tres segundos. Creí haber escuchado mal. Pero el señor luego me preguntó si yo solía hacer eso. Le dije que no, me puse mis audífonos fingiendo que estaba escuchando algo de música para de esa manera dejar de conversar con él. Qué tipo para más raro. Conversar sobre sus enemas con alguien de 15 años que recién conoces en un vuelo.

En todo el mundo hay gente extraña, un amigo una vez me comentó como anécdota que un cliente se acercó a su módulo para solicitar ser atendido por la máxima autoridad en la agencia. Como todo trabajador que sabe hacer su trabajo primero pidió una explicación más detallada del por qué tenía esa necesidad. Este señor miró a su alrededor primero y se acercó a su oído y dijo susurrando: “Es personal” dando una mirada queriendo sembrar el misterio y lo estaba logrando. Luego mi amigo convenció al misterioso hombre que revelara el hecho personal. Ahora el señor miró nuevamente a su alrededor debido a que podrían escucharlo. Y tocándose la cabeza con el índice dijo: “Aquí tengo el CHIP”. Estaba vez tenía una mirada seria, convencido que la noticia que acababa de dar haría que mi amigo corriera donde el superior a darle esa valiosa información. Pero mi amigo solo podía tener esa mirada de desconcierto ante tremenda huevada que decía. Le advirtieron que el señor estaba loco y siempre venia a la agencia. Que lo mande a la agencia principal nomás y le siga la corriente.

La psicología me parece muy interesante, de chiquito yo me acercaba a los locos de la calle y les hablaba. Mi mamá le tenía terror a los locos pero a mi me parecía curioso escuchar las incoherencias que decían. No sé si el loco era yo quizás. Solo sé que en la calle uno puede encontrar de todo. Como la viejita que no quiere que hablen por celular en las combis y si escucha que hablas te insultará. Si la ven la saludan de mi parte. Les dejo el video para que la reconoscan.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Cuestión de Fé

Me levanto porque suena la alarma de un carro. No entiendo porque le ponen la misma a todos los autos, al final no saben si suena el suyo o el de otro. Tocan el intercomunicador mientras intento servirme mi desayuno. Son los enternados con maletín que vienen a hablarme de religión. Espero con ansias que sea febrero para salir por el balcón y lanzarles un globo con agua helada por la ventana o mis zapatos como lo hicieron a Bush. No basta con los brasileros que vi en la madrugada por la televisión echando papeles al agua para dar una oración de sanación, también rifan una rosa blanca diciendo que ha sido bendecida en algún lugar muy lejando. Cambié de canal para ver a esa hora al vendedor de fotocopiadoras que tiene un parecido a Peter Griffin (Family guy) ofreciendo el negocio del año.

Me sorprende Angélica, la bruja de visión 20, cuando me recomienda echarme por tres días a la cara un aceite al cual le eché orégano, pétalos de rosa naranja, pachuli, agua, sal, pimienta, berenjena, mote, arroz sin preparar, una cebolla blanca, una pepa de rocoto, trozos de mango, tres gotas de limón y una de vinagre; prendo una vela morada antes de hacerlo y así según ella me atraerá el amor. Aunque con ese olor en la cara lo dudo. ¿En quién debo creer? Quizás en algún chamán que pone su anuncio en un diario de 50 céntimos donde sale cogiendo un cráneo y una maraca roja al lado de Susy Diaz prometiéndome que con un baño de florecimiento y una pasada de cuy me traerá mucha suerte. Es difícil creerle teniendo en cuenta que ese anuncio está al lado de “Sasha” golosa potoncita escolar ardiente peliroja que brinda sus servicios a ejecutivos y turistas.

Estudié en un colegio de Agustinos Recoletos, donde me decían que debía ser generoso con los demás, pero también una profesora en los exámenes me prohibía prestar un mísero borrador a un compañero.

Debería formar mi propia religión como Maradona y hacer misas de sanación, regalar mala hierba en lugar de rosas, para no discriminar a las pobres plantitas y mandar gente a tocar timbres los domingos en la mañana para despertar a los resaqueados. Al menos ya tengo mi grupo en el Facebook, es un buen inicio.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Rojo y Verde

Estaba en Wong, donde comprar es un placer, cuando de pronto tuve que taparme los oídos porque el tonito MIDI de las lucecitas navideñas estaba nuevamente tocándome. Me vino a mi mente una noche navideña en la que yo era un niño ilusionado porque vendría (según yo) Papá Noel. Mi mamá quería dormir y mandarme a dormir. Yo negándome a su orden con esa inocencia que ahora no recuerdo: "Pero quiero ver a Papa Noel a las doce cuando venga a dejarme mis regalos en mi cuarto, aún no quiero ir a dormir" Mi madre masajeándose la frente, suspirando tratando de controlar su stress por el sueño me dijo: "Hijo, Papa Noel no existe, es tu abuelo quien subirá a tu cuarto haciendo ruido sin dejarme dormir encima." Esa noche mientras yo simulaba estar dormido vi entrar a mi abuelo a oscuras en mi cuarto dejándome mis regalos. "Au carajo" dijo haciendo ruido al tropezar con uno de mis juguetes en el piso, seguro el champagne o vino de la cena se le subió. Creo que desde ahí la navidad no la veo con la misma ilusión.

Una impulsadora de Bimbo me invita a probar panetón trayéndome nuevamente al tiempo presente. Mientras empujaba mi cochecito me imaginaba que los tricicleros del centro de Lima estarán con su parlante vendiéndolo a un sol cincuenta interrumpiendo el paso de las combis y de los peatones. De seguro en estos días los canales nacionales pondrán películas como "Mi pobre angelito" en su programación. Harán sus propagandas con melodías cursis como la del chavo cuando se va de la vecindad con una imagen de todos los hijos del personal técnico que labora en el canal deseando una feliz navidad a todas las familias peruanas. Empezarán los comerciales de helados y de cervezas con gente muy delgada en la playa, no entiendo eso porque la gente que consume cerveza suele tener una barriga muy navideña (al estilo de Papá Noel). Pobre de los pavos, pavitas y lechones, se sentirán como los judíos en Alemania durante el mandato de Hitler. Algunos jugarán "el amigo secreto" de manera obligatoria, yo siempre tenia mala suerte para ese juego. El olor a pólvora estará en las calles, estará prohibida su venta, pero estamos en Perú. Habrá campañas para incautar artefactos pirotécnicos. Canal 5 en la esquina de la televisión recolectará vivieres en el programa de la rulitos. Habrá chocolate caliente en pleno verano. Comeré pavo post navideño durante unos 3 días. Habrán niños jugando en las calles el día veinticinco luciendo sus nuevas bicicletas, skates, zapatillas y el resto de chucherías que la campaña navideña chilena en sus días R ofrecerá. No es que odie la navidad, me encantan los regalos pero siento que se distorsiona el sentido original. Todo es tan predecible en esta época. Me iré a armar mi arbolito y el nacimiento, pondré luces en mi ventana solo para que mi departamento se vea más bonito que el del costado y así generar la envidia de los vecinos.