Me he mudado hace poco. Y sorpresa mía fue cuando subí al ascensor de aquí por primera vez, porque el ascensor hablaba. Me decía: "Cabina disponible para subir" y "Cuarto piso". Dice en una pantalla la hora y la fecha. Me pregunto: ¿Por qué no lo programan más divertido?. Me gustaría que me diga mi horóscopo, que me pregunte cómo estoy, que me cuente chistes de mariconcitos y pasada las 11pm chistes para adultos, que me diga mi peso, que me desee suerte en mi día o simplemente que me diga: "Hola". Creo que tengo esa necesidad porque la gente en Lima es algo desconfiada, no los culpo. La gente no conversa con extraños con facilidad. Te sientas junto a alguien en unas sillas de espera en el banco y en vez de comentarte del clima o sonreír simplemente, prefieren coger bien fuerte sus pertenencias, mirarte de reojo, hacer que no se han dado cuenta de tu presencia o mirar a la ventana. La nueva generación es más conversadora por messenger que en persona, al parecer. Extraño la facilidad con la que hablaba con gente extraña en Estados Unidos. La gente sonreía o hablaba de cualquier sonsera y sin que eso quiera decir que le gustas, que quiere algún favor de ti o te quiere robar. La otra vez estaba corriendo por una avenida porque necesitaba llegar algo rápido. Y observé que la gente se asusta cuando ve a alguien correr con ropa de calle, creen que ha pasado algún asalto o hay que correr también. En el gym, hay gente a la que veo la cara todos los días casi pero cuando me miran no saben que hacer. Sonrió interiormente y opto por darles la misma indiferencia. Mientras tanto seré feliz con mi ascensor que me habla, con la paloma que ha anidado frente a mi balcón y me mira de reojo sin decirme una sola palabra como cualquier limeño.
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domingo, 7 de diciembre de 2008
Extraño extraños
Me he mudado hace poco. Y sorpresa mía fue cuando subí al ascensor de aquí por primera vez, porque el ascensor hablaba. Me decía: "Cabina disponible para subir" y "Cuarto piso". Dice en una pantalla la hora y la fecha. Me pregunto: ¿Por qué no lo programan más divertido?. Me gustaría que me diga mi horóscopo, que me pregunte cómo estoy, que me cuente chistes de mariconcitos y pasada las 11pm chistes para adultos, que me diga mi peso, que me desee suerte en mi día o simplemente que me diga: "Hola". Creo que tengo esa necesidad porque la gente en Lima es algo desconfiada, no los culpo. La gente no conversa con extraños con facilidad. Te sientas junto a alguien en unas sillas de espera en el banco y en vez de comentarte del clima o sonreír simplemente, prefieren coger bien fuerte sus pertenencias, mirarte de reojo, hacer que no se han dado cuenta de tu presencia o mirar a la ventana. La nueva generación es más conversadora por messenger que en persona, al parecer. Extraño la facilidad con la que hablaba con gente extraña en Estados Unidos. La gente sonreía o hablaba de cualquier sonsera y sin que eso quiera decir que le gustas, que quiere algún favor de ti o te quiere robar. La otra vez estaba corriendo por una avenida porque necesitaba llegar algo rápido. Y observé que la gente se asusta cuando ve a alguien correr con ropa de calle, creen que ha pasado algún asalto o hay que correr también. En el gym, hay gente a la que veo la cara todos los días casi pero cuando me miran no saben que hacer. Sonrió interiormente y opto por darles la misma indiferencia. Mientras tanto seré feliz con mi ascensor que me habla, con la paloma que ha anidado frente a mi balcón y me mira de reojo sin decirme una sola palabra como cualquier limeño.
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